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Barrio Eucaliptus: cuando una obra transforma la vida de muchas familias

  • Foto del escritor: Juliana Nieva del Castillo
    Juliana Nieva del Castillo
  • 16 sept 2025
  • 7 Min. de lectura

Obras de instalaciones eléctricas domiciliarias y veredas en el marco de la Ley RENABAP


En Tucumán, junto al Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y gracias a una política pública destinada a los barrios populares, se desarrollaron experiencias de integración socio-urbana en el Barrio Eucaliptus. Allí se ejecutaron obras de instalación eléctrica domiciliaria y construcción de veredas, que mejoraron las condiciones de habitabilidad y accesibilidad para la comunidad.



Ley RENABAP y la Integración Socio urbana

Las políticas de urbanización de villas, asentamientos o territorios informales pueden definirse como intervenciones sobre una pieza urbana orientadas a mejorar las condiciones habitacionales y superar la informalidad a partir de diversos enfoques físicos, sociales, económicos e institucionales (Najman & Brikman, p. 311). Entre las acciones más comunes se incluyen la apertura de calles, la provisión de servicios, la construcción de infraestructura y equipamientos, así como el mejoramiento o edificación de viviendas (Bettatis et al., 2012). Para implementar estas políticas se utilizan instrumentos que van desde leyes y decretos hasta programas y proyectos específicos, los cuales determinan el alcance de la intervención, el tipo de regularización, el nivel de gobierno involucrado y los recursos disponibles (Clichevsky, 2006 en Najman & Brikman, p. 312).


En este marco, la Ley 27.453 que creó el Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP) constituye el primer antecedente de alcance nacional que abarca obras públicas en todo el país. Esta ley posibilitó la ejecución de infraestructura, equipamiento urbano y viviendas, gracias a la creación de un registro legal que reconoció a miles de barrios históricamente excluidos de la planificación urbana y de la provisión de servicios básicos. El programa tiene como objetivo garantizar condiciones mínimas de habitabilidad - como instalación eléctrica domiciliaria, veredas, redes de agua y cloacas - y promover procesos de integración socio-urbana con participación comunitaria. El RENABAP tuvo como misión inicial identificar, caracterizar y registrar los barrios populares de Argentina, aportando por primera vez información sistemática sobre este universo, hasta entonces inexistente. Se trató de un paso fundamental para impulsar una política de integración socio-urbana de alcance nacional (Monticelli, p. 97; Aranovich & Algorta, 2023, p. 120).


En el prólogo del libro La experiencia del Registro Nacional de Barrios Populares. De la organización popular a una política de Estado, Juan Grabois (2022) sintetiza el valor de este proceso al señalar:


“El Estado nacional, antes del Registro Nacional de Barrios Populares, no tenía noción de cuántas villas existían, ni hablar de sus dimensiones, de la cantidad de viviendas y personas que las habitaban. Sin esa información era imposible proyectar una política pública seria y, sobre todo, con la escala necesaria” (p. 9).


Grabois explica que, desde 2015, la hoja de ruta diseñada junto a algunos funcionarios incluía tres etapas: primero, relevar los barrios populares en todo el país; luego, garantizar un estatus legal de ocupación previo al derecho de propiedad para facilitar el acceso a servicios básicos; y finalmente, sancionar una ley nacional que expropiara de manera simultánea las tierras mientras se ejecutaban obras.


Asimismo, subraya que la noción de integración socio-urbana surge de la experiencia del Equipo de Sacerdotes para las Villas de Emergencia, quienes rechazaban los enfoques colonialistas de urbanización y exigían el reconocimiento del aporte villero a la vida urbana. Según Grabois (2022), Argentina presenta un porcentaje relativamente bajo de población residente en barrios populares —menos del 10%— en comparación con África, donde los asentamientos informales superan el 80% de la población urbana. En América Latina, en cambio, la expansión del narcotráfico y el control territorial del crimen organizado agravan las condiciones de exclusión. En este sentido, advierte que la falta de un abordaje integrador empeora con el tiempo, comprometiendo la calidad de vida de millones de personas y la propia estabilidad política. Por ello, concluye:

“Cualquier persona razonable con el más mínimo sentido, no ya de la solidaridad, sino del propio interés, estaría de acuerdo con un proyecto serio de integración urbana” (Grabois, 2022, p. 9).


Barrio Eucaliptus: contexto y desafíos

El Barrio Eucaliptus, ubicado en Tucumán, es un asentamiento que históricamente ha enfrentado graves déficits de infraestructura. Antes de la intervención, muchas viviendas carecían de conexiones seguras de electricidad y las calles no contaban con veredas adecuadas, lo que dificultaba la transitabilidad y la accesibilidad, especialmente en los días de lluvia, cuando el barro y la formación de lagunas complicaban aún más la vida cotidiana de los vecinos.


Calle Panamá antes de la obra.
Calle Panamá antes de la obra.

El Barrio Eucaliptus (ID 2790) se localiza en el límite este de la ciudad de San Miguel de Tucumán, dentro de la zona del barrio Villa 9 de Julio, delimitado por la Ruta Nacional N° 9, próximo al Río Salí y en cercanía al Parque Industrial.


En el marco de los Proyectos de Obras Tempranas (POT) se definió un polígono de intervención registrado en el RENABAP, con el propósito de mejorar la infraestructura urbana y la calidad de vida de las familias residentes. Esta actuación comprende intervenciones estratégicas que buscan integrar el barrio a la ciudad, superar condiciones de precariedad habitacional y garantizar el acceso a servicios básicos esenciales.

Muchos integrantes del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) - en especial de la rama cartoneros/as - habitan el barrio, lo que motivó a la organización a presentarse en la convocatoria nacional de la Secretaría de Integración Socio Urbana (SISU) en el marco de la Ley RENABAP.


Tal como afirma Fernanda Miño en el libro compilado por Monticelli y Pastoriza (2023), “El pueblo pobre trabajador que vive en las villas y barrios populares ofrece una fuerza económica insustituible, que es la fuerza del trabajo. Sobre todo en la construcción de nuestras casas, en la confección de la ropa que usamos, en las frutas y verduras que consumimos, incluso en el cuidado de los enfermos y de nuestros mayores” (p. 42).


Podemos señalar que el proyecto de integración socio-urbana en el Barrio Eucaliptus se inscribe en esa “cultura del encuentro” de la que habla Miño, con profundas raíces históricas vinculadas a los reclamos de los sectores populares por la vivienda. Desde la organización comunitaria, y muchas veces frente a la ausencia del Estado, se han buscado respuestas colectivas a las urgencias más diversas, ensayando soluciones que implican reunir voluntades de los actores presentes en el territorio: movimientos sociales, ONG e incluso la Iglesia (Miño en Monticelli & Pastoriza, 2023, p. 42).


Inicio del proyecto y organización de la obra

Esta obra fue una gran experiencia para mí, no solo desde lo profesional sino desde lo personal también. Tuve el privilegio de ser convocada desde el inicio de la experiencia, en el momento en que se estaba elaborando el legajo técnico y se realizaban los relevamientos en el barrio. Si bien no participé directamente en la redacción del legajo, nuestro equipo de trabajo pudo aportar información sobre el territorio, ya que en paralelo estábamos construyendo allí un Sum, que es un espacio multifuncional que trabaja principalmente como centro vecinal y espacio de contención para jóvenes recuperados de las adicciones. Esta etapa inicial estuvo marcada por la expectativa: aguardábamos el primer desembolso de fondos, sin saber cuándo llegaría.


La energía cambió con la visita de nuestros compañeros de Buenos Aires, quienes anunciaron que los recursos ya estaban disponibles y que contábamos con apenas 20 días para iniciar la obra. La noticia generó entusiasmo, pero también preocupación frente al desafío de organizar un proyecto de tal magnitud en tan poco tiempo.

En ese marco se tomaron decisiones clave: se realizó un taller de prevención de riesgos laborales, dirigido por un licenciado en higiene y seguridad; se iniciaron las compras de materiales, ropa de trabajo y alimentos; y se convocó a los primeros trabajadores. Así se conformó un equipo inicial de 45 personas, que dio los primeros pasos de esta gran experiencia.



La obra se inauguró con una asamblea vecinal y la colocación del cartel de obra en la entrada del barrio. Ese día hubo chocolatada y bollos, en un clima de celebración que reforzó el compromiso colectivo. La primera semana se destinó a la construcción del obrador, siguiendo la tipología desarrollada en Buenos Aires y compartida por nuestros compañeros durante su visita. El diseño contemplaba baños para mujeres y hombres, un depósito de materiales y un espacio para el sereno. Este obrador se convirtió en el verdadero corazón organizativo de la obra.


Desarrollo y resultados de la intervención

Aunque el proceso presentó dificultades (desde problemas de convivencia hasta la necesidad de adaptar el ritmo de trabajo), el acompañamiento de los compañeros de Buenos Aires resultó clave. Con su apoyo, el equipo fue aprendiendo a gestionar con eficiencia: organizar las compras, administrar jornales, cumplir plazos y coordinar tareas. Así se fortaleció la capacidad de aprovechar al máximo el financiamiento disponible.



Gracias a esta metodología, el primer desembolso permitió sostener la obra durante varios meses. Tras un período de espera para el siguiente desembolso, la obra se reorganizó en 2025 con un equipo reducido de 12 trabajadores, lo que permitió garantizar continuidad laboral y eficiencia en la etapa final.


Los resultados alcanzados fueron significativos:

  • Instalación eléctrica en 139 viviendas, mejorando la seguridad y la regularidad en el acceso a la energía.

  • Veredas en todo el barrio, con más de 2000m2 construídos, favoreciendo la transitabilidad peatonal y la accesibilidad urbana.


Más allá de los resultados materiales, la obra fortaleció la organización comunitaria, generó empleo y capacitaciones, y dejó aprendizajes de gestión colectiva que podrán replicarse en futuras intervenciones.


Reflexión final

El Barrio Eucaliptus hoy cuenta con mejoras tangibles, aunque todavía resta mucho para alcanzar condiciones dignas de vida para todas las familias. Esta experiencia demuestra que la integración socio-urbana es posible cuando se combinan políticas públicas, organización comunitaria y equipos técnicos comprometidos. 

A nivel personal, estoy profundamente agradecida por esta experiencia. Más allá del aprendizaje laboral, guardo en la memoria las jornadas compartidas y el mensaje que me transmitieron: nunca detener la lucha colectiva por un hábitat más digno.



FUENTES 

Monticelli, F. G., & Pastoriza, V. (Comps.). (2023). La experiencia del Registro Nacional de Barrios Populares: de la organización popular a una política de Estado [Libro digital, PDF]. Bernal: Universidad Nacional de Quilmes Editorial.

Najman, M., & Brikman, D. (2024). ¿Qué es la integración socio-urbana? Un análisis de las definiciones, alcances y obstáculos de la nueva política de reurbanización integral en las villas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En Territorio y habitar en la postpandemia. Transformaciones recientes de la Región Metropolitana de Buenos Aires (pp. 301-342). IIGG / CLACSO. ISBN 978-950-29-2042-9 







 
 
 

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